USO SEXISTA DEL LENGUAJE: UNA CUESTION DE CONCIENCIA SOCIAL.

Cuando nos estamos mirando, dos mundos diferentes se reflejan en nuestras pupilas. Para reducir al mínimo esta diferencia de horizontes, se puede adoptar una postura más adecuada, pero para eliminar la diferencia es necesario que los dos se fundan en uno, que se vuelvan una misma persona (Bajtin).

INTRODUCCION

El sexismo es el conjunto de prácticas sociales que mantienen en situación de subordinación y explotación a un sexo valorando positivamente al otro. El término suele referir a la discriminación sobre las mujeres. En América Latina se utiliza como sinónimo de machismo, entendido como rechazo violento o desinterés y menosprecio por todo lo femenino.

En los últimos tiempos, se introdujo en la sociedad un debate acerca de si existe sexismo en el lenguaje. Varios especialistas han opinado sobre el particular entre ellos, el catedrático de la Lengua Española de la Universidad Complutense de Madrid, ponente de la Nueva Gramática Española y miembro de la Real Academia Española, Ignacio Bosque y la periodista June Fernández, quienes en sendos artículos de opinión han esbozado sus posturas sobre el asunto. La polémica se enfoca en responder los siguientes interrogantes: ¿Existe sexismo en el lenguaje? ¿Resulta necesario adoptar medidas al respecto?

Pues bien, este trabajo apuntará entonces a tratar el tema sobre la existencia o no de sexismo en el lenguaje, las distintas posturas al respecto y la necesidad o no de implementar cambios sobre el particular. Se analizarán las opiniones vertidas por los citados Ignacio Bosque y June Fernández, relacionándose las mismas con corrientes de pensamiento como el estructuralismo Saussureano y la glotopolítica.

Por último, se aportará una visión personal sobre el tema, la cual se fundamentará en la existencia de un uso sexista del lenguaje y en la necesidad de regular su uso social a fin de evitar que el mismo sirva de instrumento para prácticas discriminatorias como también en la necesidad de que el individuo tome conciencia de su rol protagónico en la comunicación debiendo utilizar en consecuencia, un lenguaje inclusivo y no estigmatizador.

 

STATU QUO “VERSUS” DINAMISMO LINGUISTICO.

En su artículo publicado en el periódico El País titulado: “Sexismo lingüístico y visibilidad de la mujer”, Ignacio Bosque analiza nueve guías de lenguaje no sexista, a las que critica por haber sido confeccionadas sin la participación de lingüistas.

Según Bosque un sistema gramatical no puede ser sexista puesto que los cambios en la lengua no surgen de modo consciente en una sociedad. Sin negar que la lengua refleja especialmente en su léxico distinciones de naturaleza social, advierte que es muy discutible que la evolución de su estructura morfológica y sintáctica dependa o que se pueda controlar con normas de política lingüística. En clara consonancia con la postura estructuralista de Ferdinand de Saussure, sostiene que no se debe producir un cambio dentro de la lengua, puesto que su evolución se produce de modo constante e independientemente de los hablantes. En suma, para el autor no tiene sentido forzar las estructuras lingüísticas para que constituyan un espejo de la realidad.

Por su parte, June Fernández, en su publicación digital denominada “Sexismo Lingüístico”, plantea que el lenguaje refleja la desigualdad estructural existente en la sociedad. Advierte que la sociedad sigue perfilada como androcéntrica y patriarcal y que el lenguaje refleja dicha desigualdad social. Sostiene que las normas sobre el castellano se establecieron en épocas pasadas en las que las mujeres no eran reconocidas como ciudadanas, por lo que se hace imperioso que la lengua se adapte a los nuevos tiempos, tal como se ha adaptado a la generalización de los anglicismos y ha ido admitiendo términos relacionados con las nuevas tecnologías.

La lengua, según su entender, debe reconocer al género en su acepción de categoría de construcción cultural de la diferencia sexual, por lo que propone buscar formas para que el hombre no sea el sujeto de referencia en el lenguaje, y si en cambio emplear un lenguaje inclusivo sin hacer mal uso del castellano. Para la autora la lengua va transformándose y por lo tanto, la inclusión de la mujer en la lengua es necesaria y lejos de perjudicarla la enriquece.

En contraposición a Ignacio Bosque, y en clara disidencia con la teoría saussureana, June Fernández, adhiriendo al concepto de glotopolítica[1], señala que para dar término con el problema de la discriminación de la mujer en el lenguaje, los cambios en la lengua resultan necesarios y deben realizarse.

 

DIME COMO HABLAS Y TE DIRE A QUIEN DISCRIMINAS

“La forma en que empleas la palabra Dios no muestra en quien piensas sino lo que piensas.”

(Ludwig Wittgenstein)

El lenguaje es un instrumento que nos permite “hablar” del mundo que nos rodea pero cierto es que a veces hacemos un uso incorrecto. Actualmente existe un uso sexista del lenguaje. Es claro, en la construcción del discurso se refleja el trato discriminatorio que sufre la mujer, puesto que allí las palabras pueden estar cargadas de prejuicios así como la forma en que se construye una frase denotar discriminación. Ello así, el problema reside en cómo usamos socialmente en el día a día el lenguaje, por lo que a fin de evitar que éste sirva de instrumento para prácticas discriminatorias en razón de género es que debe regularse su uso.

Son sexistas multitud de imágenes y mensajes en los medios de comunicación,  por lo que a fin de sensibilizar a la sociedad sobre el tema como también sancionar toda práctica que implique violencia de género cualquiera sea su expresión, nuestro país posee un marco normativo y una estructura administrativa cuyo objeto es impulsar políticas de comunicación inclusivas y no estigmatizadoras, a saber: la Ley 26522 de Servicios de Comunicación Audiovisual, el Decreto 936/11 de prohibición de los avisos de prostitución en los medios, el  Acuerdo Compromiso con los Medios para el Desarrollo de una Sociedad con Equidad de Género, la Defensoría del Público de Servicios de Comunicación Audiovisual, y la Ley 26485 de Protección Integral para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las Mujeres en los Ambitos en que Desarrollen sus Relaciones Interpersonales que  define el concepto de “sexismo” como toda expresión, oral, escrita, gráfica o audiovisual, que naturalice las diferencias construidas social e históricamente entre los sexos, justificando situaciones de desventaja y discriminación de las mujeres, fundadas en su condición biológica. Estas normas constituyen las bases que hoy permiten a nuestro país combatir la violencia mediática. Tanto es así que, recientemente el Observatorio de la Discriminación en Radio y Televisión, señaló la publicidad “Segunda” de la cerveza Schneider por su “fuerte mensaje discriminatorio”. El informe del Observatorio explica que “Segunda” escenifica un encuentro de amigos en un bar, donde uno de ellos está con una mujer acompañada por otra “con nariz prominente” y uno de los chicos dirigiéndose a la mujer que “no representa el ideal de belleza” “asume” una “acción que se presenta como heroica y sacrificada” frente a su amigo. De este modo, el Observatorio consideró que en el mensaje existe “racismo estético, con estigmatización y discriminación por apariencia física”. La publicidad fue retirada.

Por último, la polémica entre Bosque y Fernández se focaliza en si el modo de eliminar el sexismo lingüístico es introduciendo (o no) cambios en la lengua, cuando en realidad el problema no está en la lengua en si misma, sino en el uso del lenguaje con lo cual la forma de resolver el problema es regulando su uso.

 

CONCLUSIONES

“Cualquier pensamiento mío, con su contenido, es mi acto ético (…) individual y responsable”

(Mijail Bajtín)

Existe un uso sexista del lenguaje y deben adoptarse normas que regulen su uso para evitar prácticas discriminatorias, pero como sostiene Deborah Cameron: “Las instituciones pueden legislar sobre el lenguaje, pero las reformas sólo funcionan si la mayoría de los hablantes las aceptan”. Consecuentemente, el individuo debe tomar conciencia que es pieza clave en el asunto y atenerse al precepto aristotélico de lo conveniente, esto es de encontrar, para cada materia y situación el modo más apropiado de expresarse. En este orden de ideas Alario sostiene: “En la lengua castellana existen términos y múltiples recursos para nombrar a hombres y mujeres”. Entonces, si bien son necesarias normas que regulen la construcción del discurso desde una perspectiva no sexista, el sexismo imperante en la sociedad actual se refleja en mayor o menor medida en los mensajes a los que las personas están expuestas a diario por los distintos canales de comunicación, por lo que es tarea del individuo tomar conciencia que es responsable de la forma que elige para expresarse. Wittgenstein dice: “Una palabra nueva es como una semilla fresca que se arroja al terreno de la discusión”. En suma, el lenguaje debe construirse en igualdad entre los sexos, ahora bien ¿estará dispuesto el individuo a concientizarse de ello y asumir que es quien debe aprender a  usar el lenguaje de modo inclusivo y no estigmatizador?.

BIBLIOGRAFIA

ARNOUX, Elvira (2.000): “Lenguajes: teorías y prácticas”, Buenos Aires: Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Instituto Superior del Profesorado “Joaquín V. González”, pp 9.

ALARIO, Carmen (1.995): La representación de lo femenino y lo masculino en la lengua, Madrid, Instituto de la Mujer.

BAJTIN, M. M. (2.003): Estética de la creación verbal, México, siglo veintiuno editores.

BAJTIN, Mijail M. (1.997): Hacia una filosofía del acto ético. De los borradores y otros escritos, Anthropos editorial, Barcelona.

BOSQUE, Ignacio (2.012): “Sexismo Lingüístico y visibilidad de la mujer”, El País, Madrid, 4 de marzo. pp. 18-27.

DE SAUSSURE, Ferdinand (1.984): Curso de lingüística general, Barcelona, Planeta-Agostini.

FERNANDEZ, June: (2.012): “Sexismo lingüístico”

Disponible en: http://gentedigital.es/comunidad/june/2012/03/04/sexismo-linguistico/ 4 marzo 2012.

WITTGENSTEIN, Ludwig (1.996): Aforismos: Cultura y Valor, Espasa-Calpe, Madrid.


[1] Elvira Arnoux define a la Glotopolítica como aquel término que permite designar a las diversas formas en que la sociedad actúa sobre el lenguaje, sea o no consciente de ello.

Mariana Andrea Rocha

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