LA BANDA QUE NO PODIA SER NOMBRADA: UN CASO DE LIBERTAD DE EXPRESION.

The Slants (Los rasgados) es una banda de rock asiatico-americana que pretendía registrar su nombre como marca. La solicitud fue rechazada por la oficina de marcas de los EEUU por considerar que dicho nombre resultaba ser ofensivo al aludir al rasgo fisonómico característico de los asiáticos: “sus ojos rasgados”.
Frente a dicha denegatoria, la banda se presentó ante los tribunales alegando la libertad de expresión contenida como derecho en la Constitución de los Estados Unidos.

La Corte Suprema de ese país se pronunció a favor de la solicitud de la banda, permitiendo el registro de la marca alegando que, no es posible impedir a un ciudadano manifestar la expresión de sus ideas. Revocó de este modo parte de la ley de marcas del país que bloqueaba el registro de marcas que se consideraran ofensivas.

El caso resulta interesante puesto que nuestra ley de marcas también impide el registro de aquellos nombres que se considere violenten la moral y las buenas costumbres o sean ofensivos y agraviantes, y porque nos permite reflexionar sobre un tema que hasta el momento no chocaba o se asociaba al derecho marcario: La libertad de expresión.

Si sostenemos que la comunicación es un derecho, y que como tal existe un derecho innato al ser humano a informarse, a acceder a la información, a transmitirla y a expresarla libremente, acaso siendo una marca un mensaje, esta no debe ser libre de expresarse libremente. Las marcas nos transmiten visiones del mundo, tendencias, hábitos, practicas sociales; construyen identidades. Una marca es una visión, la expresión de algo que se quiere decir. Podemos caso, censurarla impidiendo su registro por considerar que el nombre es ofensivo. Quien determina que es ofensivo y que no. ¿La sociedad? Sobre que base o fundamento.

En el Artículo 19 de la “Declaración Universal de los Derechos Humanos”, se lee: “Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones”.

Se me viene a la mente un capítulo de la serie televisiva Mad Men, en la cual un “ejecutivo” de Jaguar (obviamente un personaje ficticio) le ofrece a una de las protagonistas la cuenta de la empresa a cambio de sexo. La empresa lejos de horrorizarse por la posibilidad de uso denigrante de la marca, respondió diciendo que a la firma le preocupaba mas la venta de autos que el comportamiento de sus falsos directivos. Prácticos, verdad. Como sea, la historia saben como termina: Heineken pagó para que su marca fuera incluida en la serie.

Según OTAMENDI: “Una forma de denigración sería la de referirse en publicidad a la marca de un competidor criticándola seriamente con ironía, pero siempre tratando de desmerecerla” es por ello que entiendo, mientras no exista un supuesto de aprovechamiento de marca ajena o denigración no puede prohibirse el registro de una marca alegando simplemente que es ofensiva en terminos generales sino provoca u perjuicio claro y concreto y perfectamente demostrable, maxime, que resulta necesario articular la aplicación de los principios de la libertad de expresión a las nuevas formas de comunicación producto de las nuevas tecnologías y las plataformas mediáticas.

Pero volvamos al país del norte, mi pregunta es sobre la base de los resuelto en el caso The Slants: ¿podrán ahora los “medias rojas” registrar finalmente su marca? o deberá seguir siendo un equipo sin nombre…

CONTINUARA …

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